Decálogo de una madre cuidadora sana y feliz

(lo que a mi me ha funcionado para mantenerme sana y feliz)

Sandra Beltrán con sus hijos: Santiago e Ian. Momento de reencuentro tras un par de semanas sin vernos pues ellos estaban en su tiempo de vacaciones con su padre.

Primeramente dos hechos fundamentales a reconocer sobre la maternidad: 

  • Ser madre es un acto de fe. Para mi el mayor acto de fe posible. Te tienes que entregar a la experiencia. No sabes cómo será, pero será para siempre.
  • Un hijo es la mayor herida que se puede tener en la vida y con la vida. Entendiendo “herida” como “el lugar por donde entra la luz” como la define Rumy el poeta Persa. La experiencia te pueden llevar a tocar el cielo o bajar estrepitosamente al infierno.

Dicho esto, es fundamental destacar la importancia de cuidar de quien cuida de otros. Las madres cuidamos de nuestros hijos y muchas veces, por no decir casi siempre, nos descuidamos a nosotras mismas. Esto como regla general.

Luego si te sucede que tienes un hijo con una condición de salud crónica como el Síndrome de Alagille y un Trasplante de Hígado pues la tendencia a descuidarte aumenta exponencialmente con lo cual es aún más importante tener presente que cuidarnos tiene que ser parte de la estrategia y del plan pues no hacerlo pone en riesgo nuestra salud y la de todos los que amamos.

Por eso os comparto este humilde decálogo que he escrito con la única intención de que tengáis siempre presente estos consejos.

  1. El protagonista es el paciente, no tú. ¡Deja el drama!.  
  2. Si no le puedes sanar, puedes hacer que quiera vivir. Que se aferre a la vida. Que merezca el esfuerzo. Que quiera lucharlo. 
  3. Si no cuidas de ti, no puedes cuidar de nadie. No te abandones
  4. No te hagas indispensable. Comparte la responsabilidad del cuidado con otro. De lo contrario será insostenible. 
  5. No delegues el control de tus finanzas en nadie. Mantén la conexión con la realidad y el mundo. Todo tiene su importancia.  
  6. No malgastes tu energía. Establece prioridades.
  7. Cuando te veas tentada a discutir, recuerda que tener la razón no es lo importante.  Lo importante es ponerse de acuerdo.
  8. Haz terapia (física, emocional, espiritual… la que necesites). Busca aliados y apoyo en todo momento. 
  9. Duerme bien. Si dejas de dormir no soportarás tu mal humor, irritabilidad, etc.
  10. Disfruta de la vida. Procura momentos de ocio y distracción. De risa. Baila, canta, ríe, haz yoga. 

Con todo mi cariño y mejores deseos.

Namasté!

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