5 claves para afrontar situaciones críticas de salud

La importancia de nuestra salud pasa generalmente desapercibida hasta el momento en que aparece alguna “enfermedad de alto riesgo“, aquellas con altas probabilidades de mortalidad. Un diagnóstico de una enfermedad de alto riesgo es descrito por muchos como “un golpe en el estómago” o “un puñetazo en la cara”. Nuestras prioridades cambian a una velocidad vertiginosa que obliga a tomar decisiones importantes a un ritmo para que muy pocas personas están preparadas

Comparto aquí 5 claves para afrontar situaciones críticas de salud, que son producto de mi aprendizaje y experiencia en gestión de crisis en estas circunstancias, cuando hay que decidir y actuar en un escenario en el que las opciones son la vida o la muerte.

1. Afrontar la realidad

Cuando recibimos un diagnóstico de salud de alto riesgo tenemos la tendencia a negarlo, no reconocerlo… a dudar. Esto es normal, pero para poder responder de la mejor manera al desafío que se presenta y tomar decisiones acertadas es fundamental ser capaz de recibir la información que los médicos nos dan, evaluarla, analizarla y valorarla.

Es importante entender lo que nos están diciendo y preguntar cuantas veces sea necesario . Reconocer nuestros miedos nos permitirá hacer las mejores preguntas, por ejemplo: ¿hay solución?, ¿cuáles son las alternativas que tengo?, ¿cuáles los riesgos de cada una de ellas?, ¿qué pasa si esto no funciona?, ¿me puedo morir?.

clave afrontar situaciones críticas de salud
clave afrontar situaciones críticas de salud

Luego de esto -y aunque muchas personas recomiendan no buscar información en internet- yo recomiendo firmemente investigar de todas las maneras posibles. Leer y leer todo cuanto hay relacionado al asunto que corresponda y de igual manera consultar con otros profesionales de la salud de confianza, siempre con la finalidad de entender.

Entender es un paso clave porque es lo que nos dará seguridad al momento de tomar la decisión que corresponda. Cuando una persona firma un consentimiento para realizarse un tratamiento quirúrgico altamente riesgoso e invasivo por ejemplo, quiere estar segura de que está tomando la decisión correcta. Quizá nunca lo estará del todo, pero tener buena información a la mano lo hará más sencillo.

 

2. Plantear 3 escenarios

Una vez tengas toda la información a la mano y ya tengas clara la decisión a tomar, es el momento de plantearse 3 escenarios y recordar que todos son posibles: mejor, medio y peor.

El mejor escenario es aquel en el que las cosas salen como queremos que salgan, todo funciona y el problema se soluciona.

El escenario del medio es aquel en el que las cosas no salen del todo como esperábamos, pero aún hay vida y oportunidad de recuperar la salud.

El peor escenario es por lo general la muerte, o aquel en el que la calidad de vida es bastante deficiente, la esperanza de vida es muy corta y las posibilidades de recuperar la salud son prácticamente nulas.

Preparar para el peor escenario, pasearse por esa posibilidad y observar lo que nos sucede con atención, es un ejercicio emocional que ayudará a superar y trascender los miedos propios de afrontar lo peor y descubrir posibilidades que estaban ocultas con miedo.

He visto a muchas personas superar satisfactoriamente situaciones críticas de salud y no ser capaces de disfrutar y agradecer los buenos resultados obtenidos porque al no afrontar el peor escenario ni siquiera de manera hipotética, arrastran perpetuamente el temor que este les genera.

Yo descubrí por ejemplo que sólo cuando somos capaces de ver a la muerte cara a cara, somos capaces de ver cara a cara la vida, valorarla y disfrutarla a plenitud.

 

3. Invertir las probabilidades

La medicina como ciencia fundamenta sus desarrollos en los ámbitos de investigación, clínica, tratamientos y procedimientos quirúrgicos en función de los resultados (data) que obtiene en el tiempo. Por ello siempre escucharemos en medicina hablar de probabilidades, estadísticas, porcentajes de éxito, etc.

Estas herramientas cuantitativas sirven tanto para estimar los resultados de un tratamiento o la evolución de una enfermedad, como para que los profesionales médicos sepan cómo actuar en las distintas situaciones que se presenten con los pacientes, y suelen ser muy negativas o poco esperanzadoras cuando se trata de diagnósticos de alto riesgo.

Frases como: “este diagnóstico no es compatible con la vida”, “el 50% del los niños que nacen con esta enfermedad muere antes de los 2 años”, “si no operamos antes de 24 horas no hay buen pronóstico”, tienen un efecto devastador en cualquier ser humano.

Muchas personas se enfocan en decir que los médicos no deberían decir esas cosas, o que no lo dicen de la mejor manera, incluso algunas personas comienzan a cuestionar la “humanidad” de los profesionales. De cualquier manera, el caso es que la información que están proporcionando está basada en la experiencia, en las estadísticas, en los casos que hasta ese momento han visto y trabajado en iguales o parecidas circunstancias, y es ahí donde está la clave para invertir las probabilidades.

La tercera clave es invertir las probabilidades a tu favor. Esto significa reconocer que las probabilidades son estimaciones en función de datos del pasado, de otros pacientes y que la situación crítica de salud que estás afrontando está sucediendo en el presente, por tanto tienes la posibilidad de elegir creer qué es posible.

Esto será determinante en la experiencia que tendrás al afrontar la situación que estés afrontando, ya que reconocer y abrazar con igual fuerza las posibilidades de que ocurra lo que según las estadísticas es poco probable o imposible, abrirá la mente a identificar tu propio ámbito de poder de acción para incidir positivamente en la evolución de la enfermedad o situación que estés atravesando.

4. Expresar tu sentir

Cuando afrontamos situaciones críticas de salud bien sea nuestras o de algún ser querido como un hijo, padre/madre, pareja, atravesamos una situación de crisis generada por el poco o nulo control que tenemos frente a lo que está sucediendo y a lo que sucederá.

Estas situaciones están cargadas de incertidumbre y es normal que sintamos miedo, rabia, frustración, impotencia, desesperación, entre otras emociones, todas ellas legítimas y útiles si somos capaces de vivirlas y expresarlas tal y como las sentimos.

No obstante, muchas veces las personas que atraviesan este tipo de situaciones no expresan lo que sienten e intentan ponerse un traje de “héroe” cuando en realidad se sienten superados y destrozados por la situación.

En estos casos, la mejor opción siempre será expresar tu sentir. Dejar salir eso que sientes de la manera que lo sientas y compartirlo con quien necesites compartirlo, será lo más sanador y paradójicamente fortalecedor que puedes hacer.

Los seres humanos conectamos unos con otros desde nuestra humanidad, y no hay nada más humano que “sentir”, así que aunque mantener la ecuanimidad en estas situaciones es importante, es igualmente importante expresar lo que sientes para poder seguir adelante.

 

5. Aceptar tu rol

Cuando ya hemos afrontado la realidad, nos hemos paseado por los posibles escenarios, hemos invertido las probabilidades a nuestro favor y hemos expresado nuestro sentir, llega el momento preguntarnos ¿cuál es el rol que me corresponde asumir en esta situación?.

Para identificar el rol que te corresponde asumir y poder ejercerlo recomiendo hacer uso de la #humildad como herramienta que permite reconocer y aceptar tanto tus limitaciones como tus ámbitos de acción/poder en la situación crítica de salud que atraviesas. Por más que quieras tener la solución en tus manos, la realidad que afrontas va más allá de ti.

El rol puede variar: puedes ser el paciente que ha perdido su salud y quiere recuperarla o puedes ser un familiar del paciente, en cuyo caso el rol que te corresponde aceptar es el de “acompañante”. En ambos casos es importante dejar en manos de los médicos todo aquello que escapa de tu control y confiar no sólo en los médicos sino en la decisión que has tomado al poner tu salud en sus manos.

Si eres el paciente, asume tu rol con todo el protagonismo que ello merece y pide a tu entorno el apoyo que requieras. Si eres acompañante debes tener presente que acompañar significa “estar” con esa persona. Tú no eres el protagonista, eres el acompañante y esto último es uno de los actos de amor más grandes que he visto y vivido. Nada sencillo de hacer, pero muy necesario y valioso.

 

Estas 5 claves surgen de mi experiencia como madre/acompañante de un niño diagnosticado con Síndrome de Alagille a las 6 semanas de vida, que recibió un trasplante de hígado a sus 3 años y que está vivo y creciendo.

En mi caso, estas claves son un ciclo que aplico y que se repite continuamente porque la situación de salud que yo afronto es crítica y crónica; y a pesar de esto he conseguido continuar con mi vida como mujer, profesional y pareja, disfrutando de todo lo que la vida me brinda, aprendiendo de cada experiencia y creciendo ante la adversidad.

Estas 5 claves me han permitido avanzar con salud física y emocional en paz y armonía con mi entorno y espero que a ti también te ayuden, porque es maravilloso darnos cuenta de que en realidad “el riesgo es vivir”.

 

Si esta información te parece interesante compártela con tus amigos.

Gracias por leerme. Nos vemos pronto.

 

 

 

 

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